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comexdata

El método

Tener el archivo no es tener el dato.
La base limpia es el producto.

Los registros de importación de la DIAN llegan como texto libre, escrito por miles de personas distintas a lo largo de tres años y medio. Esto es lo que hay entre ese archivo y una cifra que aguante que la revisen.

De dónde sale el dato

Declaraciones de importación oficiales, presentadas ante la DIAN y de acceso público. Eso significa dos cosas — que no hay nada turbio en tenerlas, y que tenerlas no es el producto.

La medida, que viene escrita de 17.701 maneras

El formulario de importación no tiene un campo de medida: la trae dentro de una descripción de texto libre que escribió una persona distinta cada vez. «295/80R22.5», «295 80 R 22.5», «29580225» y «295/80/22,5» son la misma llanta y para un computador son cuatro productos. Sin resolver eso no se puede sumar nada.

17.701 → 2.952

variantes reducidas a medidas reales

La marca y la referencia, extraídas del mismo texto

Del mismo campo hay que sacar la marca y la referencia comercial. La referencia además viene partida de formas distintas — «AT3WXL» y «AT3W XL» son la misma. Sin eso no se pueden emparejar los productos de dos empresas.

1.353

marcas normalizadas

El flete y el seguro, no solo el FOB

El FOB es el valor de la llanta al salir del puerto de origen, sin flete ni seguro. De ahí a Colombia hay que pagar los dos, y lo que pesan cambia mucho de un origen a otro. Tenerlos comparables, origen por origen, no viene listo en ningún archivo: hay que construirlo, y fue de las piezas que más trabajo nos costó.

75.207

declaraciones de importación en la base

Decir cuándo el dato no alcanza

Esta es la parte incómoda y es la que más nos importa. Hay preguntas que los datos no contestan para todas las empresas. Cuando no alcanza, el panel lo dice — no rellena con un promedio ni con una estimación que parezca una medición. Cada cifra viaja con su cobertura al lado.

7,2 %

de las líneas con costo por llanta verificable

Las reglas

Cuatro cosas que el panel no hace, aunque se vería mejor si las hiciera.

No hay precios estimados. Nunca.

Si una línea de declaración agrupa varias referencias, el precio unitario de cada una no se puede saber. Otros lo reparten proporcionalmente y publican el resultado como si fuera una medición. Nosotros lo dejamos vacío.

Un veredicto de precio exige la misma marca y la misma medida.

Comparar dos llantas de 295/80R22.5 de marcas distintas y decir cuál está «pagando de más» es decir cualquier cosa. Lo medimos: en el caso que revisamos, el rival más parecido compartía 74 productos y en los 74 la marca era distinta. Un veredicto habría estado mal el 100% de las veces.

La cobertura se publica junto a la cifra.

Cada costo dice sobre cuántas llantas habla, y lo que no se puede medir queda vacío, a la vista. Una cifra sin su cobertura es una cifra que no se puede auditar.

El rezago se declara.

La DIAN libera cada dos o tres meses. Todo lo que publicamos dice de qué periodo es y cuándo se publicó. Toda la inteligencia de comercio exterior va rezagada; lo que no es normal es esconderlo.

¿Aguanta esto una auditoría de su equipo?

Es la pregunta correcta. La forma de contestarla no es que se lo juremos: es que lo vea con los datos de su propia empresa, que sí conoce de memoria. Por eso el primer paso es gratis.